Probablemente hayas escuchado hablar del ritmo circadiano en el contexto de "a qué hora deberías acostarte" o "no mires el celular antes de dormir". Pero el ritmo circadiano es muchísimo más que eso. Es, literalmente, el sistema de gobierno interno de tu cuerpo: un reloj biológico que coordina casi todas tus funciones fisiológicas en ciclos de aproximadamente 24 horas.

Cuando ese reloj funciona bien, dormimos profundo, tenemos energía durante el día, digerimos bien, nuestro sistema inmune es eficiente y nuestro estado de ánimo es estable. Cuando se desajusta —por malos hábitos, estrés crónico o exposición nocturna a la luz artificial— el efecto dominó puede ser enorme.

En este artículo te contamos exactamente qué es el ritmo circadiano, cómo funciona, qué cronotipo eres —incluyendo los 5 subtipos que la ciencia acaba de identificar—, qué etapas tiene el ciclo, qué ocurre cuando se daña y qué puedes hacer —incluyendo activos naturales respaldados por ciencia— para restaurarlo y mantenerlo en óptimas condiciones.


¿Qué es el Ritmo Circadiano?

El término circadiano proviene del latín circa diem, que significa "alrededor de un día". El ritmo circadiano es el conjunto de cambios físicos, mentales y conductuales que sigue el organismo en un ciclo de aproximadamente 24 horas, sincronizado principalmente con la luz y la oscuridad del entorno.[¹]

Este sistema es tan fundamental para la vida que en 2017 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina fue otorgado a los investigadores Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young por descubrir los mecanismos moleculares que lo controlan.[²]

El "reloj maestro" del cuerpo reside en el núcleo supraquiasmático (NSQ), una pequeña estructura del hipotálamo que recibe información directa de la retina sobre los niveles de luz ambiental. A partir de ahí, coordina relojes periféricos presentes en prácticamente cada órgano y tejido del cuerpo: el hígado, el corazón, el páncreas, los pulmones, la piel y más.[³]


Cronotipos: Tu reloj biológico es único

Antes de explorar las etapas del ciclo circadiano, hay algo crucial que entender: el ritmo circadiano no es igual para todos. Cada persona tiene un cronotipo —un perfil biológico heredado que determina en qué momento del día naturalmente alcanza sus picos de energía, alerta y sueño.[³ᵃ]

El investigador Till Roenneberg, de la Universidad de Múnich, popularizó el estudio de los cronotipos y los organizó en un espectro continuo con tres grandes categorías que seguramente reconocerás:[³ᵇ]

El Tipo Alondra (Matutino)

Las alondras despiertan naturalmente temprano —muchas veces sin alarma— y alcanzan su pico de energía mental y física durante la primera mitad del día. Su producción de melatonina comienza más temprano en la noche, por lo que se sienten cansados alrededor de las 9–10 p.m. sin esfuerzo. Tienen una ventaja natural en entornos laborales con horarios tradicionales.

Señales de que eres una alondra: te despiertas antes de las 6:30 a.m. con facilidad, tu mejor trabajo lo haces en la mañana, y en reuniones nocturnas te cuesta mantener el foco.

El Tipo Búho (Vespertino)

Los búhos tienen su reloj biológico "atrasado" respecto a los horarios sociales convencionales. Su melatonina se libera más tarde en la noche, lo que hace que conciliar el sueño antes de la medianoche sea biológicamente difícil —no una cuestión de fuerza de voluntad. Su pico cognitivo y físico ocurre por la tarde o incluso la noche. Son quienes más sufren el llamado jet lag social:[³ᶜ] la desincronización que ocurre al tener que levantarse temprano para cumplir con horarios laborales o escolares diseñados para alondras. El lunes por la mañana, un búho puede estar viviendo el equivalente biológico de un vuelo de Ciudad de México a Madrid.

Señales de que eres un búho: te cuesta despertar antes de las 8 a.m., tu mente se activa pasadas las 6 p.m., y los fines de semana naturalmente te quedas despierto hasta la 1 a.m. o más tarde.

El Tipo Intermedio

La mayoría de la población cae en algún punto del espectro entre los dos extremos. Tienen cierta flexibilidad y pueden adaptarse razonablemente bien a distintos horarios, aunque también tienen sus propias ventanas de mayor rendimiento.

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